Tratamiento para el Cólico del lactante

Tratamiento para el Cólico del lactante

Terapia Manual y Osteopatía Pediátrica en el tratamiento de los Cólicos del lactante.

 

 

El cólico del lactante es uno de los principales motivos de consulta en pediatría. Generalmente se ha asociado a molestias digestivas, este es el motivo de la poca eficacia de los remedios anti-cólicos habituales.

 

Quizás se debería mirar más allá de lo digestivo y tener en cuenta otros factores que pudieran estar incomodando al bebé. Los cólicos del lactante no se suelen atribuir a bloqueos vertebrales del bebé, posiblemente derivados del embarazo y parto. Pero como veremos, la responsabilidad de columna y cabeza es enorme.

El  cólico del lactante NO tiene por qué ser síntoma de un problema digestivo

La palabra “cólico” se aplica para las quejas que el bebé mantiene durante ciertas horas al día y ciertos días por semana. La cantidad de lloro, la incapacidad para descansar o la incomodidad del bebé es algo difícilmente medible. Wessel propuso como definición de cólico del lactante el lloro de más de 3 horas/día durante más de 5 días (Wessel et al., 1952). Esto es similar a lo descrito por otros autores (Brazelton, 1962).

Cuando el bebé tiene sus necesidades vitales cubiertas (nutrición, hidratación, control de la temperatura y afecto), estas quejas pueden producirse por diferentes motivos: molestias internas, molestias mecánicas de la columna, tensiones sobre el cráneo y por supuesto digestivas.

La mayoría de los cólicos del lactante son por la tarde-noche independientemente de que los niños hayan comido o no, de que sea el primer hijo o no (St. James-Ro
berts and Halil, 1991).

La inespecificidad para el diagnóstico de la causa del cólico del lactante, dificulta a los pediatras ofrecer una ayuda eficaz a bebés que lo sufren.

tratamiento cólicos del lactante

Es común relacionar las quejas del bebé  con molestias digestivas, pero esto no ha sido nunca demostrado. Ésta hipótesis se sostiene por tener el bebé las piernas encogidas y/o la tripa dura. Aunque es difícil realizar un diagnóstico diferencial, ya que tendemos a encogernos con las molestias  y las contracciones del diafragma durante el llanto tensan la tripa. En muchos casos los bebés durante los episodios de cólicos del lactante, optan por una postura de extensión muy fuerte, con las piernas tensas y estiradas.

Es cierto que la posibilidad de un problema digestivo puede ser razonable en algunas situaciones. Por ejemplo, si los cólicos del lactante comienzan tras un cambio de leche. Algún tipo de intolerancia alimentaria, una función intestinal inmadura o una flora intestinal alterada, podrían en el origen. Pero en este caso, un cambio de leche o la ingesta de probióticos de alta calidad bastaría para solucionarlos. En la mayoría de las situaciones, los cólicos no coinciden con un cambio en los hábitos nutricionales.

Molestias en la columna del bebé, una hipótesis más razonable para los cólicos del lactante

Los bebés también puede tener molestias en el cuello, espalda o cabeza. El hecho de que no puedan señalarse con la mano dónde le duele, no significa que no esté molesto. El encajamiento de las últimas semanas de embarazo o un parto difícil pueden tener consecuencias.

El encajamiento y proceso de parto son en sí circunstancias traumáticas para la cabeza y el cuello del bebé, debido al espacio ajustado para el paso de la cabeza por la pelvis de la madre, añadido al hecho de que la cabeza, para poder salir ha de girar para ajustarse a la pelvis de la madre (Arsuaga, 2012). Todo ello a menudo se acompaña por partos muy largos o excesivamente cortos donde las fuerzas de presión del útero son muy grandes. También donde haya sido necesario el uso de fórceps o ventosa.

Por esta razón es frecuente que el parto provoque tensiones en la columna cervical y el cráneo del bebé, visibles por la posición del bebé para dormir, con la cabeza girada o inclinada o con la cabeza hacia atrás ( en extensión ). A veces  esta predilección del bebé al dormir se acompaña de asimetría del cráneo (plagiocefalia), en el que puede apreciarse una oreja por delante de la otra. Otras veces esta tensión no es tan visible, pudiéndose solo apreciar por la evaluación de un fisioterapeuta experto en pediatría.

Son cada vez más las publicaciones donde se muestran la notable e inmediata mejoría de los cólicos tras el tratamiento de la columna cervical y la cabeza del bebé (Miller et al., 2012; Bierdermann, 2000; Klougart et al. 1989; Olafsdottir et al, 2001; Wilberg el tal, 1999). Incluso los síntomas digestivos son comprensibles en esta hipótesis dada la clara influencia vagal de las alteraciones de cuello y su unión con la cabeza.

Sobrecarga sensorial y los cólicos del lactante

En algunos niños los cólicos también pueden ser consecuencia de inmadurez del sistema nervioso, pudiendo causar sobrecarga sensorial, agitación e irritabilidad. El hecho de que muchos niños dejen de sufrir cólicos al mismo tiempo que superan etapas del desarrollo, sostiene esta hipótesis  (Carreiro, 2009).

En este caso, el tener una disfunción dolorosa en la columna contribuiría enormemente a esta sobrecarga sensorial. Los niños con molestias cervicales y craneales, no aguantan estar acostados y sus padres tienen que llevarlos encima hasta que se duermen, lo que puede sobrecargar aún más al niño.

Una vez dormidos, los niños con molestias de columna están inquietos, se mueven sin parar en la cama. A menudo se quedan con la cabeza muy forzada hacia atrás o hacia uno de los lados. Se despiertan mucho, lloran y hay que cogerlos para calmarlos.

En cuanto los bebés son correctamente tratados por un fisioterapeuta experto en pediatría, están mucho más calmados, sonrientes, cogen mejor el sueño y  se despiertan menos. Los padres pueden al fin empezar a dormir.

fisioterapia pediátrica

 

Referencias bibliográficas

Juan Luis Arsuaga, El primer viaje de nuestra vida. Editorial Temas de Hoy, 2012.

Biedermann H. Manual therapy in children. Churchill Livingstone, 2004

Bierdermann H Schreikinder: Welche Rolle spielenvertebrageneFacktoren?. ManuelleTherapie 2000; 4-27-31.

Brazelton TB. Crying in infancy. Pediatrics. 1962 Apr;29:579-88

Carreiro J. E. Pediatric Manual Medicine Anosteopathicapproach. Churchill LivingstoneElsevier, 2009

Klougart N, Nilsson N, Jacobsen J. Infantilecolictreatedbychiropractors: a prospectivestudy of 316 cases. J ManipulativePhysiolTher. 1989. Aug;12(4):281-8.

Miller JE, Newell D, Bolton JE. Efficacy of chiropractic manual therapyoninfantcolic: a pragmatic single-blind, randomizedcontrolled trial. J ManipulativePhysiolTher. 2012 Oct;35(8):600-7.

Olafsdottir E, Forshei S, Fluge G, Markestad T. Randomisedcontrolled trial of infantilecolictreatedwithchiropracticspinalmanipulation. ArchDisChild. 2001 Feb;84(2):138-41.

St. James-Roberts and Halil T. Infantcryingpatternsfirstyear: normal community and clinicalfindings.
Journal of ChildPsychology and Psychiatry 1991; 32(6): 951-968.

Wessel M.A., Bobb J.C., Jackson E.B. et al. Paroxysmalfussing in infancy, sometimescalled “colic”.
Pediatrica 1952; 14: 421-434.

Wilberg J., Nordsteen J., Nilsson N. The short-termeffect of spinalmanipulationonthetreatment of infantilecolic. Journal of Manipulative and PhysiologicalTherapeutics 1999; 22: 517-522.

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